Sección Especial de Investigaciones
La Sección Especial de Investigaciones fue un área operativa de la Policía Federal Argentina durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón, señalada por la aplicación sistemática de torturas a opositores y presos políticos. Operaba de forma prácticamente autónoma bajo las órdenes directas del comisario Cipriano Lombilla y respondía a la División de Informaciones Políticas de la Casa Rosada (liderada por el general Guillermo Solveyra Casares). Atribuido al propio circuito represivo, su lema informal era que "el arte de la tortura es no matar" para evitar crímenes visibles que comprometieran al régimen. Utilizaban golpes severos, aislamiento y picana eléctrica (con voltajes de entre 50 y 100 voltios). Casos y víctimas más sonadas Ernesto Mario Bravo (1951): Estudiante de química y militante comunista, fue secuestrado, brutalmente torturado y atendido clandestinamente por médicos para ocultar las lesiones. Cipriano Reyes y los laboristas (1948): El exdirigente sindical y diputado, fundador del Partido Laborista que había apoyado a Perón, fue detenido, aislado y torturado con corriente eléctrica tras enemistarse con el presidente. Huelga telefónica (1949): Trabajadores en conflicto gremial, incluidas mujeres embarazadas como Nieves Boschi de Blanco, sufrieron apremios ilegales y la pérdida de embarazos a causa de las descargas eléctricas. Las denuncias formales presentadas por las víctimas y la oposición fueron desestimadas y archivadas por la justicia de la época. Tras el derrocamiento de Perón en 1955 (la autodenominada Revolución Libertadora), el comisario Lombilla y otros miembros de la Sección Especial fueron sometidos a procesos judiciales por privación ilegal de la libertad y apremios ilegales, resultando absueltos en varios casos hacia 1953/1955 según los vaivenes políticos.
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